Zoom: crónica de la bomba pandémica (y su después)

Bienvenidos a la crónica del partido más loco que ha jugado nunca una empresa de software. En el campo local, un ingeniero que se hartó de su jefe. En el visitante, una pandemia mundial. Noventa minutos —bueno, trece años— de remontadas, prórrogas y un fichaje frustrado de 14.700 millones. Esta es la historia de Zoom, narrada como lo que fue: un partido épico.

Previa: el ingeniero que dijo basta (2011–2013)

Nuestro protagonista se llama Eric Yuan. Era ingeniero y ejecutivo en Cisco/WebEx, el gigante de las videoconferencias corporativas, y estaba harto: veía cómo el producto que él ayudaba a construir no mejoraba lo bastante rápido. Así que en 2011 hizo lo que hacen los valientes: dimitió y fundó su propia empresa en San José, California.

En 2013 lanzó el software de videoconferencias Zoom. La táctica era sencilla pero demoledora: que funcione. Mientras la competencia exigía instalaciones eternas y conexiones que se caían, Zoom prometía entrar a una reunión con un clic. Los primeros usuarios —equipos hartos de WebEx— empezaron a correr la voz.

Primer tiempo: la subida paciente (2013–2019)

El primer tiempo fue de dominio tranquilo. Zoom crecía, era rentable y ganaba reputación sin hacer ruido. En 2017 llegó el primer gol importante: una Serie D de 100 millones de dólares liderada por Sequoia Capital a una valoración de 1.000 millones. Zoom ya era unicornio… y encima rentable, algo rarísimo en Silicon Valley.

El 18 de abril de 2019, el equipo saltó al gran escenario: IPO en el Nasdaq (ZM) a 36 dólares por acción, con una valoración inicial de unos 9.200 millones de dólares. Cerró el primer día con una capitalización cercana a los 16.000 millones. Al descanso, el marcador era inmejorable: empresa sólida, rentable y querida. Pero nadie imaginaba lo que venía en la segunda parte.

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Segundo tiempo: la pandemia o el minuto 90 eterno (2020)

Y entonces el mundo se detuvo… y Zoom explotó. Con el confinamiento global, las videollamadas pasaron de ser una herramienta corporativa a ser la vida misma: clases, bodas, cumpleaños, juicios. Los números fueron de otro planeta: de 10 millones de participantes diarios en diciembre de 2019 a un pico de más de 300 millones de participantes diarios en abril de 2020. Treinta veces más en cuatro meses.

Fue el gol más rápido de la historia del software. Pero todo gol encajado a la contra tiene su precio: el crecimiento brutal expuso al equipo a un escrutinio público feroz por temas de seguridad y privacidad. Zoom tuvo que reforzar su defensa sobre la marcha, con el partido ya en juego y 300 millones de personas mirando.

De 10 a más de 300 millones de participantes diarios en cuatro meses: ningún crecimiento en la historia del software había sido tan vertical como el de Zoom en 2020.

Prórroga: el fichaje que se cayó (2021)

Con la caja llena y la moral por las nubes, en 2021 Zoom intentó su gran fichaje: la adquisición de Five9 por 14.700 millones de dólares en acciones. Era la jugada para entrar en el negocio de los centros de contacto. Pero el 30 de septiembre de 2021, los accionistas de Five9 rechazaron la oferta y la operación se canceló. El fichaje estrella no llegó a vestir la camiseta.

Fue un aviso: la segunda parte había terminado y el partido entraba en una fase más táctica, menos espectacular. El mundo volvía a las oficinas, el crecimiento se normalizaba y Zoom tenía que reinventarse más allá de las videollamadas pandémicas.

Pitido final (de momento): Zoom Communications (2024–hoy)

En 2024, la empresa hizo un cambio simbólico pero revelador: pasó de llamarse Zoom Video Communications, Inc. a Zoom Communications, Inc.. El mensaje: ya no somos «la app de las videollamadas», somos una plataforma de comunicaciones con IA.

Los números actuales son los de una empresa madura: unos 192.600 clientes empresariales al cierre del año fiscal 2025 (resultados oficiales de febrero de 2025). Zoom cotiza en el Nasdaq (ZM) con sede en San José, y su reto es el de todo campeón veterano: seguir ganando cuando ya nadie te regala nada.

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Análisis del partido: ¿por qué ganó Zoom?

Todo gran partido merece un análisis táctico. Zoom ganó por tres motivos. Primero, el producto funcionaba: en un mercado de videoconferencias famosas por fallar, Zoom entraba a las reuniones con un clic y aguantaba conexiones malas. Segundo, era rentable antes de ser famosa: cuando Sequoia invirtió 100 millones en 2017, Zoom ya ganaba dinero, una rareza que le dio independencia. Tercero, el freemium perfecto: el plan gratuito era lo bastante generoso para enganchar a millones de usuarios que luego arrastraban a sus empresas.

Y hubo un cuarto factor, el más humano: Eric Yuan. Como ex-ingeniero y ejecutivo de Cisco/WebEx, conocía al rival desde dentro: sus puntos débiles, sus clientes insatisfechos, sus decisiones lentas. Fundar Zoom fue, en cierto modo, la venganza del ingeniero que sabía cómo hacerlo mejor.

La prórroga que no salió: Five9

El intento de comprar Five9 por 14.700 millones de dólares en acciones merecía mejor suerte. La lógica era sólida: combinar las videollamadas de Zoom con los centros de contacto de Five9 para dominar la comunicación empresarial completa. Pero el 30 de septiembre de 2021, los accionistas de Five9 votaron en contra y la operación se canceló. En el fútbol se dice que los partidos se ganan con goles, no con ocasiones; en los negocios, a veces la mejor operación es la que no se cierra, porque Zoom evitó pagar una fortuna en acciones en el pico del mercado.

El escrutinio: cuando el éxito duele

Ninguna crónica sería honesta sin el capítulo incómodo. El crecimiento de 2020 —de 10 a más de 300 millones de participantes diarios— pilló a Zoom con la infraestructura y las políticas de una empresa mediana y la exposición de un gigante global. De pronto, expertos en seguridad, periodistas y gobiernos examinaban con lupa su seguridad y privacidad: quién podía entrar en las reuniones, cómo se cifaban las llamadas, qué datos se recogían.

Fue un escrutinio público feroz, y Zoom tuvo que responder sobre la marcha: reforzando el cifrado, añadiendo controles de acceso y contratando expertos externos. El episodio dejó una lección que toda la industria aprendió: escalar de 10 a 300 millones no es solo un problema técnico, es un problema de confianza. Zoom sobrevivió al examen y salió más robusta, pero aquellos meses de 2020 recordaron que el crecimiento más rápido de la historia también puede ser el más peligroso.

El marcador final: Zoom en cifras

Minuto Jugada Resultado
2011 Eric Yuan deja Cisco y funda Zoom en San José —
2013 Lanzamiento del software —
2017 Serie D de Sequoia $100M a $1.000M (unicornio rentable)
2019 IPO en Nasdaq (ZM) $36/acción; ~$9.200M iniciales
2020 Boom pandémico 10M → 300M+ participantes diarios
2021 Oferta por Five9 rechazada Se cancela la compra de $14.700M
2024 Cambio de nombre corporativo Zoom Communications, Inc.

¿Quién usa Zoom hoy?

Empresas de todos los tamaños, escuelas, universidades, administraciones y millones de personas que se acostumbraron a verse por pantalla. Su plan gratuito —con reuniones de hasta 40 minutos— sigue siendo la puerta de entrada: puedes probar Zoom gratis aquí.

La crónica de Zoom nos enseña que en tecnología, como en el fútbol, hay partidos que se ganan en el minuto 90… y que lo difícil no es marcar el gol, sino seguir compitiendo después. Si te gustan los ascensos meteóricos, lee también la historia de Slack, del videojuego fallido a 27.700 millones y cómo Discord conquistó a los gamers.

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