Dos hermanos irlandeses contra toda la industria de pagos: la historia de Stripe, la honda de siete líneas de código que se convirtió en la fintech privada más valiosa del mundo.
Antes de Spotify, la piratería era la forma más cómoda de escuchar música. Después, 751 millones de personas la escuchan legalmente cada mes. Cinco contrastes que explican la revolución sueca del streaming.
Nació como el chat interno de un videojuego que fracasó y nadie lo quería como producto. Ocho años después se vendió por 27.700 millones: la historia de Slack.
Tres amigos querían vender tablas de snowboard y terminaron creando el imperio del comercio electrónico: la historia humilde de Shopify, de Ottawa al mundo.
Hay historias que se cuentan con palabras y otras con números. La de Runway —los co-creadores de Stable Diffusion— pertenece a las segundas: del seed de 2 millones a los 5.300 millones de valoración, cifra a cifra.
La historia de Platzi —de Mejorando.la a la primera empresa latina en Y Combinator— ya es extraordinaria. Pero ¿y si las cosas hubieran salido distinto? Jugamos al juego de la ucronía: tres momentos en los que todo pudo cambiar, contados sobre los hechos reales.
Ingo y Bruno Joseph fundaron Pexels en Fuldabrück, Alemania, con 800 fotos y cero inversión externa. Nunca llevaron un diario público, pero si lo hubieran hecho, habría sido algo así: la bitácora de cómo dos gemelos construyeron uno de los bancos de fotos gratis más grandes del mundo.
En agosto de 2022, cuatro ingenieros movieron su peón contra el rey más protegido del tablero: Google. Tres años después, Perplexity vale 20.000 millones y se atrevió a ofertar por Chrome. Esta es la partida, jugada a jugada.
PayPal ha tenido cinco vidas: nació como Confinity para Palm Pilot, se fusionó con la X.com de Elon Musk, fue comprada por eBay por 1.500 millones y hoy mueve 439 millones de cuentas. La dinastía de los pagos, heredero a heredero.
Nació como laboratorio sin ánimo de lucro en 2015 y terminó lanzando ChatGPT: la historia del pivote más famoso de la tecnología, el giro que cambió OpenAI para siempre.