Diseño y CreatividadGIMP: el proyecto universitario que nos regaló el toolkit GTK y 30 años de edición libre
Testamento del patriarca del software libre: GIMP nació en 1995 como proyecto de clase…
Agárrate bien, porque esta es la historia de un secuestro, un rescate y una colecta imposible. La víctima: Blender, hoy la suite 3D open source líder. El secuestrador: una quiebra empresarial. Los héroes: miles de personas de la comunidad de internet, que en 2002 juntaron 100.000 euros en siete semanas para comprar su libertad. Sí, has leído bien: la comunidad compró el código fuente para liberarlo.
Todo comenzó un invierno holandés. El 2 de enero de 1994 —fecha que el proyecto considera su «cumpleaños»—, en el estudio de animación NeoGeo de los Países Bajos, Ton Roosendaal empezó a programar una herramienta interna de 3D. No pretendía cambiar el mundo; solo quería que su estudio trabajara más rápido.
El programa se llamó Blender, por una canción de la banda suiza Yello. La versión 1.00 llegó en 1995, y durante años fue un secreto bien guardado de la animación europea: una herramienta interna que funcionaba tan bien que merecía una vida propia.
En junio de 1998, Roosendaal fundó Not a Number Technologies (NaN) para comercializar Blender, que se publicó gratis para las estaciones de trabajo SGI. Todo parecía ir bien: el software era bueno, la empresa crecía… hasta que estalló la burbuja puntocom.
La crisis de las puntocom no perdonó a NaN: en 2002, la empresa quebró. Y aquí viene el drama: Blender, con ocho años de desarrollo encima, quedó atrapado en la quiebra. Su futuro era incierto.
Ton Roosendaal se enfrentó a una pesadilla: ver morir su criatura de ocho años o encontrar una salida imposible. Y entonces tuvo una idea que en 2002 sonaba a ciencia ficción: ¿y si la comunidad de usuarios reúne el dinero para liberar el código como open source? En una época en la que el crowdfunding ni siquiera tenía nombre, la propuesta era una locura. Pero a veces las locuras son lo único que funciona.

En mayo de 2002 nació la Blender Foundation, y el 18 de julio arrancó la campaña «Free Blender»: había que reunir 100.000 euros para liberar el código. Sin plataformas de crowdfunding, sin redes sociales, solo con una comunidad de artistas y aficionados conectados por foros y listas de correo.
Pues la locura funcionó. Gente de todo el mundo donó, cada uno lo que pudo, movida por una idea que entonces parecía ingenua: que el software puede pertenecer a quienes lo usan. El 7 de septiembre de 2002, apenas siete semanas después, se alcanzó la meta. El código de Blender fue liberado como open source. Una comunidad de internet había pagado para regalarle un software profesional a la humanidad, para siempre.
Piensa en lo que significaba aquello en 2002: no había Kickstarter, no había Patreon, no había redes sociales para viralizar la campaña. Solo había foros, listas de correo y una convicción compartida. Si pudieron juntar 100.000 euros así, imagina lo que una comunidad convencida puede hacer hoy. El «Free Blender» fue el crowdfunding antes del crowdfunding.
Porque sentó un precedente que hoy damos por sentado. En 2002, la idea de que los usuarios «rescataran» un producto era inaudita; hoy las colectas online mueven miles de millones. Blender demostró varias cosas: que una comunidad organizada puede lograr lo imposible, que el código abierto es un seguro de vida para el software (ninguna quiebra puede matar lo que es de todos) y que lo gratis también puede ser excelente, no un sucedáneo.
Además, el rescate definió el ADN de Blender para siempre: la Blender Foundation, sin ánimo de lucro, garantiza que el programa será gratis para siempre. Ningún inversor puede cambiar eso, porque no hay inversores. Solo hay una fundación, una comunidad y un compromiso.
El dato que lo resume todo: el 7 de septiembre de 2002, la comunidad de Blender reunió 100.000 € en 7 semanas y liberó el código como open source. Una colecta de internet compró la libertad de un software profesional.
Liberar el código era solo el principio; había que construir un proyecto sostenible. En 2007 se creó el Blender Institute en Ámsterdam para coordinar el desarrollo de forma profesional. El proyecto ya no dependía de una empresa: tenía una fundación, un instituto y una comunidad global.
Y llegó el momento clave: Blender 2.80 (2019), que renovó la interfaz y disparó su adopción profesional. El efecto fue espectacular: los gigantes de la industria empezaron a abrir la cartera y Epic Games, NVIDIA, AMD, Apple y Adobe se unieron al Blender Development Fund.
Hoy el fondo recibe más de 190.000 euros al mes en donaciones de usuarios y patrocinios corporativos (además de los mencionados, empresas como Unity o Volkswagen). Es la venganza más dulce del software libre: la industria financia la herramienta gratuita porque Blender se ha vuelto infraestructura, y un ecosistema 3D sano beneficia a todos. El rescate de 2002 no solo salvó un programa; ayudó a crear un estándar.
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 2 ene 1994 | Ton Roosendaal empieza Blender en NeoGeo («cumpleaños» del proyecto) |
| 1995 | Versión 1.00 (nombre de una canción de Yello) |
| Jun 1998 | Funda Not a Number Technologies (NaN); Blender gratis para SGI |
| Mayo 2002 | NaN quiebra; nace la Blender Foundation |
| 18 jul 2002 | Arranca la campaña «Free Blender»: meta 100.000 € |
| 7 sep 2002 | Meta alcanzada: el código se libera como open source |
| 2007 | Se crea el Blender Institute en Ámsterdam |
| 2019 | Blender 2.80; la industria se une al Development Fund |

Blender es hoy la suite 3D open source líder, con desarrollo activo, lanzamientos frecuentes y millones de descargas y usuarios en todo el mundo. El proyecto reconoce con honestidad que la cifra exacta de usuarios no se ha publicado: el software libre no espía a su gente.
La moraleja es preciosa: Blender no sobrevivió a pesar de ser gratis, sino porque una comunidad decidió que valía 100.000 euros. Cada vez que lo descargas sin pagar, estás disfrutando del rescate mejor ejecutado de la historia del software.
Y hay una lección para todos los que creamos cosas en internet: cuida a tu comunidad antes de necesitarla. Ton Roosendaal no compró esos donantes con marketing; se los ganó con años de software gratuito y trato honesto. Cuando llegó la hora de la verdad, la comunidad ya estaba allí. Pocas inversiones rinden tanto como la generosidad.
Al final, la historia de Blender es una historia de propiedad: ¿de quién es el software que usas? En 2002, una comunidad respondió con la cartera: es nuestro. Y más de veinte años después, con la suite 3D libre líder y la industria financiando su desarrollo, la respuesta sigue en pie.
¿Te animas a probarlo? Descarga Blender gratis en nuestro directorio. Y si te gustan las épicas del software libre, no te pierdas cómo GIMP, nacido en una universidad, nos regaló el toolkit GTK ni los 11 años que Krita tardó en encontrar su camino hasta convertirse en el estudio de pintura digital libre de referencia.
Diseño y CreatividadTestamento del patriarca del software libre: GIMP nació en 1995 como proyecto de clase…
Diseño y CreatividadCuaderno de laboratorio: en 1998 un hack de GIMP con Qt plantó la semilla…
Diseño y CreatividadFotos, música y videos gratis y legales para tus proyectos: estos bancos de recursos…
Diseño y CreatividadAdobe ofreció 20.000 millones por Figma y los reguladores lo impidieron. Dos años después,…
Diseño y Creatividad🎨 Imagina tener Photoshop, Illustrator, Premiere, Lightroom, Acrobat, InDesign y After Effects… sin pagar…
Diseño y CreatividadBancos de fotos, plantillas, iconos, fuentes y mockups gratuitos que no parecen gratuitos, más…